Los Príncipes Azules Existen

Prólogo para el libro de mi gran amigo Fran Yuste

Los Príncipes Azules Existen

El ser humano. La gran evolución en el complicado sistema de los seres vivos. Somos el claro ejemplo del paso de los años y la acumulación de experiencias. El verdadero sentido de la lucha por la vida desde la primera célula hasta lo que somos hoy día.

Pero, ¿qué somos en la actualidad? ¿En realidad hemos evolucionado? ¿Somos mejores ahora de lo que en su momento primigenio fuimos? ¿En qué nos hemos convertido? Y por último, y no menos importante, me surge la siguiente duda ¿en qué hemos mejorado?

Cuando miro alrededor y veo el sufrimiento, el abandono, la violencia, las guerras, las persecuciones y el odio que emana de nuestro interior hacia nuestros congéneres, no puedo encontrar ninguna respuesta que me tranquilice hacia esta última cuestión.

No hemos mejorado…

Sí, entiendo que a vista de un ser externo a nosotros podamos representar un avance desde que nos convertimos en seres bípedos. Por supuesto hemos inventado y creado hasta límites insospechados. Hemos convertido la dura vida natural por la supervivencia en una cómoda e inquietante vida llena de artilugios que nos acomodan e idiotizan. Sí, hemos involucionado hacia nuestro interior y como consecuencia de ello, hacia no ver más allá de nuestra piel.

No me tranquiliza observar ese mundo que nos rodea donde las fronteras son tumbas, donde los países son individuos ambiciosos llenos de egocentrismo y donde, finalmente, la vida se ha limitado a enseñarnos la forma de ser mejores que los demás.

Pero, no todo está perdido. Para nuestra suerte y desgracia de otros, estamos rodeados de personas que llevan su vocación hasta los propios límites de la negación personal. Estamos rodeados por personas que piensan que un mundo mejor sí es posible. Y que, no únicamente se conforman con decirlo, sino que actúan, crean, evolucionan y se entregan.

Las personas somos un cúmulo de características que nos hacen únicas. El ser humano está formado por una serie de dones, capacidades y sentimientos que nos diferencian y nos hacen especiales.

No somos diferentes por nuestro color de piel, nuestra raza o nuestra capacidad de afrontar los retos que nos pone la vida en nuestro camino. No somos diferentes, vuelvo a repetir, somos especiales. Todo el entramado de virtudes y bondades que se encierran en nuestro interior nos hacen ser lo que somos.

Y sobre estas personas se basa esta historia conmovedora y llena de ilusión. Los Príncipes Azules existen. Por supuesto que existen y si no fuera así, pocas posibilidades de seguir avanzando tendríamos.

Es maravilloso comprobar cómo la profesionalidad y el amor por la vida hacen de unas personas el único faro en la espesa niebla a la que se enfrentan desde su nacimiento con características especiales y únicas en nuestra sociedad. Profesionales que anteponen la vida, el amor y la dedicación al rechazo, la discriminación y el olvido.

Gracias a estas personas, otras pueden salvarse del ostracismo social al que se ven abocadas por una sociedad cada vez menos atenta al prójimo, al cariño, al acompañamiento.

Los Príncipes azules existen es un canto a la ilusión, a la alegría, a la igualdad, en resumen es una alabanza a la vida. Sin más, sin ningún apelativo extra, la vida, simple y llana.

Gracias a personas como las de nuestra historia, podemos aprender a que ser niños y niñas para siempre es la forma de entender la vida.

Soñar es una capacidad que perdemos con el paso de los años y los avatares de nuestro día a día. Pero no entendemos que nuestra vida es como un cuento encantado con un final feliz. Lo malo de este cuento es que nos empeñamos en crearle un desenlace distinto al que se pensó cuando comienza nuestra existencia.

Soñemos, juguemos, vivamos en paz. Entendamos la vida como la entienden y la viven los protagonistas de esta historia. Seamos héroes y heroínas para que con nuestra ilusión, el ser humano se convierta en el final feliz para el que fue creado.

No puedo terminar sin antes dar las gracias a las personas que consiguen crear vida, luz y esperanza en la temida oscuridad.

Los Príncipes Azules existen… obra creada por un soñador que jamás dejará de ser niño.

©Javier Gómez2019

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