El regalo

Una conocida melodía resonaba en su mente. Era la hora, pensaba. Como cada mañana, su móvil le sacaba de los poderosos brazos de Morfeo. Las 7 menos cuarto. Tenía que salir de su solitario lecho y comenzar la jornada.

Era un hombre de costumbres. Tras su habitual rutina, recordó que era su cumpleaños. No le gustaban esos días, pero esta mañana de otoño se sentía distinto, animado, como renovado. ¡Hoy va a ser distinto!, presentía. Cada mañana iba a su trabajo en coche, pero al salir al jardín notó esa brisa lenta, suave, fresca. Y pensó que ese día se daría un capricho. “Hoy voy a ir en moto”.

Le encantaba su moto de gran cilindrada. Era un motero de los de antaño, de los de saludar en V, de los de no dejar escapar una ocasión para reunirse con sus amigos coincidentes en afición.

Continuar leyendo “El regalo”

¿Cisne o patito feo?

Querido diario,

Hoy lunes 3 de febrero me he levantado feliz, contenta, ilusionada. No sé por qué, pero es como si este nuevo día fuera distinto a los demás, a todos los lunes que han pasado en mi vida, a todos esos momentos vividos, hoy es una mañana diferente, nueva, con color y claridad.

Llegué al colegio como todas las mañanas, caminando, disfrutando de la mañana, acompañada de mis amigas. Reíamos de nuestras cosas y nos contábamos cómo nos había ido el fin de semana. Algo tonto, porque habíamos estado juntas todo el sábado y el domingo. Pero seguíamos ese ritual donde contábamos las cosas como si le hubieran pasado a otras personas.

Pero querido diario, dime tú qué es una amiga, dímelo tú después de tantas y tantas veces como te he hablado de ellas. De verdad son estas chicas mis amigas o sólo están conmigo porque nos divertimos, porque lo pasamos bien o por el contrario, crees que estarían ahí en otros momentos menos felices o con más dificultades. No lo sé pero yo creo que no.

Continuar leyendo “¿Cisne o patito feo?”

La chica del espejo

“Que se ha de hacer, señor; así es la vida”, se repetía una y otra vez, y hasta la saciedad, como recurso para engañar a su maltrecha existencia, a su desconsolada experiencia en la vida que a su corta edad, ya se le antojaba caprichosa y cruel.

Cercana a los quince años, Noelia no encontraba una razón para estar alegre, para sonreír y mucho menos para querer vivir. Su día a día era una incesante lucha contra la sociedad, y lo que era aún peor, contra ella misma.

Escondido tras una sábana blanca, arrugada y llena de agujeros, se escondía el único espejo que había en su habitación. Era su única forma de no tener que enfrentarse al crudo reflejo de su apariencia, la única forma de vencer, al igual que un avestruz, a la mirada de su yo reflejado, de esa persona con anchas caderas, granos en la cara, piernas cortas y rollizas y unos brazos anchos.

Continuar leyendo “La chica del espejo”

Macabro destino

Pensativo, taciturno, cabizbajo emprendía el camino de vuelta a su casa. La noche caía con su pesado manto sobre sus pensamientos. Sin ruidos, sin nadie con quien cruzarse, sólo podía oír sus pasos errantes, inseguros, inciertos…Su mirada perdida en la sombra que cada farola proyectaba de su figura sobre el suelo. Parecía como si su propio oscuro reflejo se le adelantara, como si le tomara la delantera para después quedarse tras él. El cielo plagado de estrellas luminosas, lejanas que le hacían sentir aún más desolado.

Se sentía solo, abandonado del resto de sus iguales, como si el mundo hubiera tomado un rumbo diferente al suyo, un camino habitado por toda clase de risas, alegrías, conversaciones, ilusiones y sueños. Sin embargo, su camino era una película en blanco y negro, una cinta muda, sin sonidos, sin música y en la que él era el único protagonista. Pensaba en su vida y no sabía si calificarla de tragedia o por el contrario de una burda comedia sin sentido ni argumento.

Continuar leyendo “Macabro destino”

Vergüenza de ser humano

Normalmente suele esperar hasta que su despertador suena. Le cuesta trabajo levantarse. Pero hoy es distinto. Unos minutos antes de que tenga que sonar lo apaga. Esta mañana es distinta. Se siente relajado y contento, feliz. Piensa en los días que va a pasar con su novia en su pueblo. Un maravilloso lugar costero de Francia, Barfleur. Un lugar idílico a las orillas de la Mancha en Normandía. La conoció hace dos años en unas vacaciones que su empresa le había regalado y a las que siempre les estaría agradecido. Pequeñas casas de color gris, adornadas con el olor del mar y coloreadas por sus coquetos barcos de pesca, anclados a sus faldas.

Conoció a su novia una noche en la que paseaba tranquilamente. Ambos se sentían solos, nostálgicos, atrapados por el embargo de sus sentimientos, por el llanto de sus corazones, por la rabia e impotencia del amor huido y traicionado. Se encontraron y sus miradas, aún llorosas, secaron las penas que les embriagaban. Hablaron, rieron, pasearon y la luna como lucero testigo de su casual encuentro.

Continuar leyendo “Vergüenza de ser humano”

“…3, 2, 1 Ignition”

Tras la cuenta atrás, se produjo un estruendo y una llamarada de luz y fuego empujó al cohete hacia el cielo. Lo atravesó dejando tras de sí una estela brillante, mientras las miradas, protegidas tras la pantalla, veían como se perdía en la inmensidad del celeste.

Dentro, su único tripulante, nervioso y aturdido, soportaba la inmensa vibración de los potentes cohetes apostados a los lados de su pequeña cápsula. En pocos minutos, su ventanilla se iba oscureciendo, pasando de un azul intenso a un negro penetrante. Todo se hizo oscuridad.

Emocionado con su viaje, su mente se alejó hacia sus últimos minutos con su familia. Su despedida de su compañera y de su pequeño hijo, con ojos llenos de lágrimas ella, y de admiración él. Abrazos, besos, miedos…sentimientos encontrados bañados con la emoción del viaje que le esperaba.

Continuar leyendo ““…3, 2, 1 Ignition””

Todo…

Pasaban los días, meses, años…puestas de sol y lunas llenas, inviernos y primaveras, gélidos fríos y sofocantes estíos.

Todo tomaba el curso vital en su vida, todo encajaba de nuevo en su lugar correspondiente, la serenidad volvía a su cauce, lento e inexorable. La cotidianidad reaparecía tomando el control de su espontaneidad. El susurro de la ignorancia daba paso al grito esperanzador de la lucidez. Todo acariciaba de nuevo el color de la vida…

¿Todo?

Continuar leyendo “Todo…”

¡Ahora, te cuido yo!

Consuelo, empatía, entendimiento, comprensión….nada condonará el abominable vacío de una pérdida tan terrible como la de un hijo. Es una ley que el universo, en su inmenso poder sobre el ser humano, debería conceder…nunca un padre debería ver partir a su hijo. Pero a veces no atiende nuestras peticiones y nos golpea con la fuerza de una andanada justo en nuestra débil línea de flotación. Sin pausa, nos hundimos, nos desgarramos por dentro y la vida deja de tener ese color de esperanza.

El silencio se apodera del progenitor, a su alrededor nada tiene sentido. Rodeado por las condolencias de los allegados, su mirada se eleva hacia el infinito pidiendo despertar de esa pesadilla macabra que el sueño del despierto le ha regalado. Su grito se eleva pidiendo una explicación que pueda acallar esa llamarada de dolor que le invade el alma. Sus ojos, ensangrentados en lágrimas de duelo, miran hacia la puerta suplicando que vuelva, que lo despierten y pueda al fin deshacer la congoja que le para la respiración.

Continuar leyendo “¡Ahora, te cuido yo!”

¿?

En nuestras vidas, todo lo ocurrido ha sido por alguna razón, todas las vivencias han pasado por alguna finalidad, todas nuestras actuaciones han sucedido por algún motivo especial. Nada se ha dejado al azar, nada al devenir del paso del tiempo. Todo lo que hemos sentido, ahí queda para nuestros futuros viajes en el tiempo de nuestra conciencia…

Sentado en su lugar preferido de su jardín, su mente viajaba por los entresijos de estos pensamientos. La suave brisa de la mañana, refrescaba su tez curtida por los años y moldeaba su poblada barba ya encanecida por el tiempo y la experiencia. En estos momentos, en los que se dejaba llevar por los recuerdos, es cuando disfrutaba del verdadero sentido de la vida.

Continuar leyendo “¿?”

VIP

-”Papá, tu que eres Licenciado y trabajas como profesor, ¿cuánto ganas al mes?

  • ¿Por qué, hijo?
  • Porque he leído esta noticia…

Cuando oyes una pregunta como ésta, no puedes remediar la cara de frustración, desgana e incredulidad ante la situación social en la que vivimos. Me pregunto si en lugar de inculcar en mis hijos la constancia en el trabajo, la necesidad del estudio y el esfuerzo diario, la perseverancia y el afán de superación individual, no tendría que haberles enseñado el arte de las “malas artes”, la cultura del engaño, del robo y de la sinvergonzonería política, de la mentira y del amor al dinero ajeno, al poder y a la envidia, que se salda con el esfuerzo desmesurado por poseer más que tu prójimo.

Continuar leyendo “VIP”