¡AL FIN…!

Liberado de mis ataduras, desnudo de mis ropajes, sin la esclavitud de la incertidumbre, alejado del hipócrita y sentado con mi soledad.

Adentrándome en las ilusionantes autopistas de mis sueños y encaramado al precipicio de mi imaginación.

Viajo sin equipaje, camino sin calzado y duermo sin lecho. Siento sin añorar y amo sin sufrir. Vuelo sin alas y caigo sin paracaídas. Me alejo sin andar distancia y regreso sin avisar. Me despierto abrazado a mi ilusión y me duermo soñando con mi despertar.

Llegado a este punto de sabiduría, me reconforta haber disfrutado del sufrimiento, haber amado sin respuesta y entregado sin recompensa. Ahora sé que todo era una prueba, un entrenamiento para alcanzar mi madurez. Ya no me asusto del miedo ni huyo del contrario. No busco y si encuentro, lo dejo pasar. En este estado de sublime paz, no echo de menos la pérdida ni añoro la ganancia.

Con la mirada perdida, busco incesante en mi interior la paz de mi exterior. Sereno, relajado y sonriente mi corazón me muestra la verdadera inteligencia necesaria para entender mi alrededor.

Armonía de mente y paz de alma. Resuena en mí el sonido del lejano pasado, las olas van y vienen a mi perdida playa. El sol ilumina mi piel quieta y la brisa alisa mi aliento.

Si quieres venir, bienvenido pero si quieres marchar, cierra al salir.

Si me aceptas, te miro, si me criticas te ignoro y si me ignoras…..si me ignoras te lo recompensaré con mi más tierna sonrisa.

Bailaré al son de mi música, cantaré al compás del latir de mi corazón y sentiré la respuesta de la naturaleza a través de mis sentidos. No me busques, no me llames, déjame en la alcoba de tu olvido, porque si fuiste algo ayer, hoy ya no te siento. Silueta difuminada de mi pasado, te desvaneces como el sonido en la lejanía. No pronuncies mi nombre a no ser que seas mi propio eco rebotando en la pared de mi olvido. No más lamentaciones vacías ni llantos resquebrajados.

Aquí, con mi espíritu renovado, sólo veo si cierro mis ojos y sólo hablo si sello mis labios.