Mi pasión

Y todos se podrían preguntar, si les interesara, claro, ¿y cuál será la pasión de este personaje? pues sí señor, aunque muchos supongo que no lo habrán acertado, LAS MOTOS.

Pero vamos a ver, no las motos en general, no soy el típico motero que entiende mucho de motos, que está todo el día hablando de ellas, y que es capaz de saber y recordar todas las marcas, con sus potencias y cilindradas….no, ni mucho menos, soy un amante de la moto, en general, y de mi moto en particular, me encanta salir a pasear en ella, viajes largos, cortos, semicortos y variados….me encanta codearme con otras personas que tengan mi misma afición….no me siento cómodo con esos moteros que sólo van a fardar de su máquina, que sólo piensan en rascar 1 minuto a sus vidas arriesgando la de los demás. A mí me gusta la libertad que sientes al conducirla, la sensación de liberación que sientes cuando le “tiras de la oreja”, el desahogo que percibes al abrirte tu casco en esas carreteras y el viento, el aire, el frescor, inundan tu faz hasta el extremo de sentirte ave, de sentirte un ser sin peso, la gravedad no existe, solo tu moto, tú y el paraje al que ella te ha llevado sin protestar. Para mí, el verdadero espíritu motero es el de crear una hermandad entre personas de muy distinta índole y a los que une una pasión en común…la vida.

Desgraciadamente esa vida se ve en numerosas ocasiones sesgada por el contrario, que no tiene en cuenta, que el guardabarros de una moto es su piloto, y que la carrocería de una moto es su cuerpo y el de su copiloto. Hace no mucho, un compañero de carretera, de máquina y de gustos, perdió su vida en una de esas carreteras por culpa de un ser despreciable, que decidió tomarse por su mano, el poder divino de la vida y de la muerte, y tras unas rápidas ingestas de líquido asesino, acabó con la ilusión, el amor y el futuro de un compañero motero. Estos son los momentos en los que uno se siente indefenso y piensa en el rápido paso de las cosas más eternas y más efímeras.

Solo me queda por decir, que el motero no ese ser vestido de colores llamativos, falto de personalidad y deseoso de adulación estúpida, que lleva una potente máquina atronadora, dispuesta a arremeter contra todo lo que se le ponga por delante. Gracias a Dios, de esos sólo existen algunos especímenes, en peligro de extinción…lleves la moto que lleves, carretera, rutera, naked, custom, deportiva, o cualquier cosa que lleve dos ruedas, sólo te digo una cosa…VIVE, DEJA QUE VIVAN Y DISFRUTA LA VERDADERA SENSACIÓN DEL LLAMARSE MOTERO EN EL MÁS PROFUNDO SENTIDO DE LA PALABRA…yo puedo decir, soy motero y vivo como tal.

©Javier Gómez2018

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